Sunday, February 26, 2017

LOS EXOPLANETAS DEL BARÇA (versió catalana: clica aquí)


Se llama exoplanetas a los planetas que orbitan una estrella diferente a nuestro Sol. Al no emanar luz propia, no son directamente visibles desde la Tierra, pero se pueden detectar al medir la luz de su estrella por la tenue sombra que causan al pasar delante de ella. Hasta hoy día se han descubierto más de tres mil exoplanetas, la mayoría formando sistemas planetarios múltiples como nuestro Sistema Solar. Los científicos tienen gran interés en analizar la composición de los exoplanetas para saber si en ellos hay agua y compuestos orgánicos que pudieran dar origen a otras formas de vida.

El Barça es como el Sol que sirve para calentar el corazón de los aficionados azulgranas y también tiene un entorno de planetas, satélites y miles de asteroides y cometas orbitando a su alrededor que representan todas las opiniones, tendencias y estilos que afectan al juego del Primer Equipo. Cuando Johan Cruyff llegó al Barça como entrenador en 1988, parecía venir de otro planeta futbolístico. Importó lo que ahora conocemos como el “ADN Barça” de su querido exoplaneta llamado Ajax. Sembró así para siempre en el club una metodología (original de Jack Reynolds, el primer entrenador del Ajax) basada en la cantera: todos los niños debían jugar como el Primer Equipo atendiendo a tres simples postulados: Posición, Posesión, Presión. Cruyff  puso especial émfasis en crear una buena escuela de centrocampistas: “El barómetro en el fútbol es el centro del campo”. Los ojeadores y entrenadores de La Masía trabajaron muy duro – habría que añadir que por unos salarios vergonzosos – y en casi treinta años produjeron una larga lista de internacionales de la medular que ha sido la envidia del mundo entero: Amor, Milla, Guardiola, de la Peña, Xavi, Iniesta, Cesc, Busquets, Thiago, Sergi Roberto y Samper – sin citar ni a Messi (gran centrocampista) ni a las leyendas no centrocampistas (Puyol, Pedro, etc.). Ahora las escuelas de empresariales de todo el planeta estudian el modelo educativo de La Masía y el “método Barça” se enseña en la mayoría de academias de fútbol del mundo, a menudo por profesionales que han pasado por La Masía. Es considerada por todos la Harvard del fútbol.

Menos para los genios empresarios de la actual directiva, que parecen venir de otro exoplaneta distinto y consideran que ya no tienen que aprender nada de La Masía. Hay multitud de ejemplos de esa extraterrestre incompetencia. El club durante años ha caído en el error (y bajeza moral) de sumarse al Real Madrid en el asunto del reparto de los derechos de televisión, cuando habría sido mucho más inteligente unirse a los “clubes pobres” para restarle al Real Madrid una buena parte de sus ingresos. Claro que el Barça también perdería ingresos con esa estrategia, pero el Barça lo compensaría con creces tirando de su cantera. Ahora corre el rumor – no desmentido – de que el Barça y el Madrid están urdiendo la creación de una elitista Liga Europea que dejaría a la immensa mayoría de los clubes europeos fuera del alcance del reparto del botín de las televisiones. Siguiendo los consejos de los abogados del club – un bufete que ha perdido todos los grandes pleitos de los últimos años – la directiva decidió acatar la sentencia de la FIFA cuando acusó La Masía de contratar irregularmente a menores, con lo cual la directiva dio la espalda a La Masía; lo más honorable hubiera sido defender a la cantera ante los tribunales civiles (lo que hizo el Chelsea, que ganó su juicio). Hay socios que husmean sobresueldos corruptos en el caso de Robert, director deportivo del Barça y ex-jugador del Valencia, que ha fichado del Valencia a dos jugadores mediocres a precio de oro – Gomes y Alcácer, 65 M€ en total – y ha cedido gratis a su antiguo club a dos excelentes canteranos – Munir y Montoya.

El ejemplo más reciente de la incompetencia de la actual directiva lo tenemos en la pérdida de calidad del juego azulgrana, que tiene sus orígenes en la era Martino. En febrero el equipo fue pisoteado sideralmente por el PSG (4-0) y al cabo de unos días ganó agónicamente por 2-1 al colista Leganés (el segundo gol en el minuto 90 de penalti). El socio, que hasta ahora celebraba los goles de la MSN, ve con estupor cómo se ha deteriorado sobretodo la medular, la zona que el Barça siempre había dominado desde los tiempos en que la Santísima Trinidad de Xavi, Iniesta y Messi conquistara el mundo con un sextete legendario. El equipo del sexteto era el orgullo del socio porque eran todos de casa (menos Alves), pero ante el Leganés Luis Enrique sólo alineó a dos canteranos (Sergi Roberto y Messi). “No encontramos nuestra forma de jugar ni somos reconocibles”, reconoció Piqué después de la derrota por 4-0 ante el PSG. “Nos estamos alejando de la idea que nos hizo grandes”, dijo otro jugador. “Estamos a muerte con Luis Enrique”, añadió Piqué, pero es difícil imaginarse a Luis Enrique con muchas alegrías después de las críticas de sus propios jugadores. El problema principal es que hace tiempo que uno diría que el Barça juega sin entrenador. En el minuto 40 del PSG-Barça, Messi perdió un balón fácil en la media y eso costó al Barça el 2-0; un minuto más tarde Messi volvió a perder otro balón parecido sin que nadie dijera ni pío porque Leo es intocable. Martino y Luis Enrique han causado tal descalabro en el ecosistema del Barça que los jugadores han tomado las riendas de la nave, gobernada la mayoría de los días por el capitán Messi, el timonel Iniesta y el contramaestre Busquets, asistidos magistralmente por el capataz Piqué que achica el agua como puede. En los partidos en que Iniesta y Busquets están bajos de forma o lesionados, la pareja de centrocampistas Gomes y Rakitic ofrecen un espectáculo patético de todo lo que no se debe hacer en el centro del campo: pases a destiempo, demasiados toques, pobre control del balón, fuera de posición. Por qué se ficharon a Gomes y Rakitic y por qué se dejó marchar a Cesc, Thiago y Samper, evidentemente muy superiores a Gomes y Rakitic? “Se nota que no son de los nuestros”, se murmurea desde todos los rincones del Camp Nou. Sergi Roberto y Denis Suárez, sin ir más lejos, pasaron por la cantera pero casi nunca juegan juntos. No sólo se ha deteriorado la calidad sinó también la identidad del juego.

Todo empezó con la infundada teoría de que había que ser “más imprevisibles”, cuando en verdad en el fútbol ya está todo inventado. Con Martino, Piqué y Mascherano empezaron a probar a colgar balones a la inglesa como si eso fuera a sorprender a alguien; lo único previsible fue que el Barça dejó de salir ordenado desde atrás. Luego llegó Luis Enrique y más de lo mismo, con la diferencia que lo llamó “juego abierto”. Pareció que funcionaba, pues la MSN se desenvuelve tan bien en los contraataques que, en efecto, sólo hay que hacerles llegar el balón en mínimas condiciones para que marquen tres o cuatro goles. Y como el Madrid ya no tiene la pólvora de antaño, el listón no está tan alto como en tiempos del Dream Team o del Pep Team. Pero ni Martino ni Luis Enrique inventaron nada, al contrario. Luis Enrique ha sacrificado el control en la medular, porque sólo los jugadores-búfalo como Rakitic y Gomes resisten el galope en la pradera. Las zonas abiertas siempre han sido una telaraña mortal para jugadores posicionales como Busquets o jugadores de cristal como Iniesta, que se descentran en la jauría y se hacen fuertes al juntarse. Luis Enrique durará lo que tarde el aficionado en darse cuenta de que la teoría del “juego abierto” es un espejismo y que se da patadas con el fútbol de posesión – lo que “nos hizo grandes”. La mejor fórmula para encontrar la imprevisibilidad anhelada es, simplemente, jugar el balón lo más rápido posible – y ello requiere poner en el campo a los más rápidos, técnicos, y – sí, el fútbol es cruel – a menudo a los más jóvenes. Ahora Bartomeu justifica la gran inversión de esta temporada (más de 120 millones) para llenar el “fondo de armario”, lo cual es incongruente con las máximas cruyffistas de que es mejor comprar uno bueno que cinco malos y de que el centro del campo marca el estilo del club. Por ese precio, yo me hubiera reforzado con Mahrez, que quería venir al Barça. Ignora acaso Bartomeu que si La Masía no produce a jugadores com Rakitic y Gomes es simplemente porque los descarta cuando son cadetes? O bien Bartomeu no sabe de fútbol o es que el club aborrece de su ADN.
La raíz del problema estriba en el núcleo central de directivos. Son empresarios que habían jugado al baloncesto (Presidente Bartomeu), waterpolo (Albert Soler), o parchís (vicepresidente Cardoner y Jordi Mestre). No es que actúen de mala fe sino que son de otra galaxia, de un exoplaneta en el que no hay fútbol, sólo dinero. Ahora no saben hacerlo mejor porque su único patrón de medir es el dinero. La comparación con la flamante directiva del Bayern, que está repleta de legendarios jugadores de la selección alemana como Rummenigge, Sammers o Beckenbauer, habla por sí sola. Cómo puede esta directiva resolver la crisis del Barça cuando sólo analiza los problemas con un telescopio empresarial? Su lente sólo mide el dinero y su anhelo – yo le llamo obsesión – es crecer el tesoro del Barça respecto al de sus competidores, como si en el fútbol se marcaran euros en lugar de goles. Su ceguera profesional les impide ver que el Barça ya tiene en La Masía una riqueza mucho mayor, de una índole humana y educativa, y que es transparente a su ineficiente lupa pues tarda años en producir frutos para el mercado futbolístico. El que no vea esto, a estas alturas, no está capacitado para dirigir el Barça. Cada vez está más claro que esta directiva viene de un sistema solar muy lejano al corazón del socio, formada por exoplanetas muy diferentes al que engendró el ADN blaugrana. Es posible que aniden vida, pero inteligencia, ni rastro.